Gabriel cree que su hermana actuó por efecto de las drogas, o por la necesidad de obtener dinero para comprarla. "Desde que empezó a consumir, cambió", contó el padre de Franco, el niño de seis años que el viernes fue secuestrado por dos adolescentes en Trancas (una de ellas tía del menor), quienes pidieron $ 5.000 de rescate.
Las acusadas tienen 13 y 14 años, y según la legislación argentina son inimputables. Sin embargo, el Juzgado de Menores las citó para hoy a las 9, junto a sus padres. Los investigadores quieren determinar si las adolescentes actuaron solas (la que sería la principal hipótesis) o si hubo otra persona involucrada, que pudiera haber instigado el secuestro extorsivo.
El secuestro ocurrió el viernes a la tarde tras la salida de los chicos de la escuela. La amiga de la tía de Franco lo buscó y le dijo que lo llevaría con su madre. Luego se comunicaron telefónicamente con los padres del niño, y le pidieron la plata. Durante dos horas el menor estuvo encerrado en el baño de mujeres de la terminal de ómnibus.
La tía de Franco vivía con su madre en una casilla ubicada a menos de 50 metros de la de su sobrino. El sábado a la mañana se retiró de allí, luego de que su cuñada Ana le preguntara por qué había actuado así con su hijo.
La adolescente le negó a Ana haber participado del secuestro, y luego se retractó, asegurando que un hombre planificó el secuestro. Su amiga, por su parte, dijo que actuaron solas, según contó Ana.
Cuando se conoció la noticia del secuestro, a los policías les llamó la atención que le pedían dinero a una familia humilde y de escasos recursos. "Estos casos siempre implican un estudio previo de la víctima, y suele ser una persona con dinero", explicó uno de los comisarios que participó del rescate.
Desde Piccinetti
"Nos parecía raro porque en Trancas estas cosas no pasan. Pero también es cierto que desde que pasó lo de Piccinetti, todo cambió", comentó Agustín Olarte, un bombero voluntario que conoce a Franco y a su familia, y que participo de la búsqueda del niño.
Olarte se refirió al crimen del agricultor Eduardo Salas (ocurrido en 2007) por el que condenaron a su esposa, Silvia Lai. El supuesto amante de la mujer, Luis Piccinetti, desapareció el día que estaban por dictar sentencia y desde entonces se encuentra prófugo.
"Desde esa muerte empezó a llegar gente de afuera, que se quedó en Trancas. Ahora ya nadie deja la moto en la vereda, por ejemplo. Antes era distinto", comentó el bombero voluntario.